El juego es un entretenimiento que se paga: no es una forma de ganar dinero ni de recuperar lo que ya se perdió. Esta página reúne lo que de verdad ayuda a mantenerlo bajo control.
Salud Responde (MINSAL) atiende de forma gratuita y confidencial en el 600 360 7777, y puede orientar tanto a quien juega como a su familia. SENDA —el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol— trabaja también las conductas adictivas y tiene oficinas comunales en todo el país.
En Chile, la Superintendencia de Casinos de Juego supervisa los casinos físicos autorizados, y las medidas de autoexclusión de ese sistema se aplican a esas salas. Golazzo opera con licencia de Curaçao y no está en ese régimen, así que una autoexclusión nacional no lo alcanza: con un operador extranjero, la exclusión hay que pedirla dentro de su propia cuenta. Diferencias como esta son justamente la razón por la que la licencia pesa en nuestra nota.
Cada una de estas vale una pausa: jugar con plata destinada a otra cosa; jugar para recuperar una pérdida; esconder cuánto se juega a la gente cercana; necesitar apuestas más grandes para sentir lo mismo; que sea el resultado, y no un plan, el que decide cuándo parar.
La matemática de fondo no es ambigua y conviene saberla: la ventaja de la casa se aplica a cada apuesta siguiente, así que seguir jugando para recuperar una pérdida aumenta la pérdida esperada en vez de reducirla, en cualquier juego y con cualquier monto. En los juegos de crash esto se nota más rápido que en ninguna otra parte, porque las rondas duran segundos.
En Chile se juega desde los 18 años. Si compartes el dispositivo con alguien menor, bloquea los sitios de juego con un filtro parental y no dejes una sesión abierta.
18+. Juega con responsabilidad. El juego puede causar adicción.